Mientras millones de personas siguen el Mundial 2026 desde televisores conectados a internet, celulares de última generación o pantallas gigantes, en Piruaj Bajo la realidad es distinta. Este pequeño paraje ubicado en el norte de Santiago del Estero todavía espera la llegada del tendido eléctrico. Allí, los vecinos dependen de paneles solares, baterías y generadores para realizar tareas cotidianas y también para seguir a la Selección.

¿Cómo se organiza una comunidad para ver un partido? ¿Qué pasa cuando una batería se agota en pleno encuentro? ¿Cómo hacían para seguir los Mundiales antes de la llegada de internet?

LA GACETA recorrió el pueblo durante el triunfo de Argentina sobre Austria y conversó con docentes, pobladores, trabajadores rurales y familias que encontraron distintas formas de mantener viva la pasión futbolera pese a las dificultades.

Desde quienes escucharon el Mundial 1978 por radio a pilas hasta quienes hoy intentan seguir los partidos a través de un celular apoyado sobre una lata, la historia de Piruaj Bajo demuestra que el fútbol siempre encuentra un camino.

Mirá el informe sobre Piruaj Bajo